Llegar a Château Louise de La Vallière ya es parte de la experiencia. Después de atravesar un bosque en plena campiña francesa, sin prácticamente cruzarnos con nadie, llegamos al portón de acceso, donde tuvimos que anunciarnos.

Al entrar al château, sus salones, la decoración y los detalles que íbamos descubriendo nos dejaron más de una vez con la boca abierta. Pero lo que más nos sorprendió fue la delicadeza con la que nos recibieron.

En lugar de realizar el típico check-in frente a un mostrador, nos invitaron a sentarnos en uno de los salones. Nos ofrecieron toallas calientes para las manos y una copa de champagne, mientras se ocupaban de nuestros pasaportes.

Y cuando pensábamos que la bienvenida no podía ser mejor, llegó otra sorpresa: nos anunciaron un upgrade a la habitación Louise de La Vallière, precisamente la que lleva el nombre de la protagonista de esta historia.

Vista del Château Louise de La Vallière rodeado de árboles y jardines

La historia de Château Louise de La Vallière

Situado en Reugny, en plena campiña de la Touraine y a pocos kilómetros de Amboise, Château Louise de La Vallière es mucho más que un hotel de lujo.

La propiedad está vinculada a la infancia de Louise de La Vallière, quien llegaría a convertirse en una de las favoritas de Luis XIV.

Hoy, sus salones y habitaciones, decorados por Jacques Garcia, recuperan el ambiente de la corte francesa y proponen una forma muy particular de alojarse en el Valle del Loira.

La historia de este château se remonta al siglo XVI, cuando la propiedad pasó a manos de la familia Le Blanc. Entre sus descendientes se encontraba Louise de La Vallière, nacida en 1644, que pasó parte de su infancia en esta residencia de la Touraine.

En 1661, con apenas 17 años, Louise llegó a la corte francesa como dama de honor de Enriqueta de Inglaterra, cuñada de Luis XIV. Allí comenzó una historia de amor que la convertiría en la primera favorita oficial del Rey Sol.

Y acá aparece una de esas curiosidades que tanto nos gustan de la historia francesa: al principio, Luis XIV fingía cortejar a Louise para disimular su acercamiento a Enriqueta. Pero lo que comenzó como una estrategia terminó convirtiéndose en una relación verdadera.

Le Saint-Évremond, bar de champagne del Château Louise de La Vallière

Louise era una joven discreta, de carácter reservado y poco interesada en las intrigas de la corte. Su personalidad contrastaba con el ambiente de rivalidades y ambiciones que rodeaba al monarca.

La relación duró varios años y tuvieron cuatro hijos, aunque solo dos sobrevivieron. En 1667, Luis XIV le concedió el título de duquesa de La Vallière y de Vaujours. Sin embargo, el afecto del rey comenzó a desplazarse hacia otra mujer: Madame de Montespan, que terminaría ocupando el lugar de Louise como favorita real.

La vida sentimental de Luis XIV estuvo marcada por mujeres que también dejaron su huella en la historia de Francia. Otra de ellas fue Madame de Maintenon, cuya historia contamos en nuestro artículo sobre el Château de Maintenon.

Louise permaneció durante un tiempo en la corte, incluso después de haber perdido el favor del monarca. Finalmente, en 1674, ingresó en un convento carmelita, donde vivió hasta su muerte en 1710.

Château Louise de La Vallière: historia y lujo

La transformación de Château Louise de La Vallière en un hotel de lujo estuvo a cargo del reconocido decorador francés Jacques Garcia, quien recreó en sus interiores la estética y el esplendor de la corte francesa.

Recorrer sus salones es encontrarse con chimeneas monumentales, retratos antiguos, tapices, muebles de estilo, bibliotecas y una increíble colección de piezas de decoración.

Nos llamaron especialmente la atención los colores intensos, las telas, las lámparas de porcelana y la iluminación tenue, que de noche transforma completamente los ambientes.

Lo interesante es que, a pesar de tanta riqueza decorativa, los espacios no se sienten cargados y resultan acogedores. Podés sentarte a tomar una copa, disfrutar de la biblioteca o simplemente charlar tranquilamente disfrutando del ambiente.

También el personal viste trajes inspirados en la época, las habitaciones tienen nombres de personajes históricos y hasta los restaurantes participan de esta recreación de la vida cortesana.

Nuestra habitación Louise de La Vallière

Durante nuestra estadía tuvimos la suerte de alojarnos en la habitación Louise de La Vallière, una de las principales del château, según nos explicaron al llegar.

Habíamos elegido expresamente una habitación dentro del edificio histórico, aunque el hotel también ofrece alojamiento en otras construcciones de la propiedad. Queríamos disfrutar de la experiencia de dormir en el propio castillo.

Chimenea monumental y zona de estar de la habitación Louise de La Vallière

Para llegar había que subir una empinada escalera de caracol que desembocaba en un antepasillo. Y al abrir la puerta, la primera sorpresa fue la amplitud de los ambientes.

La habitación tenía una cama imponente, chimenea monumental, muebles de época, retratos y una decoración en la que predominaban los verdes, rosas y dorados.

El baño merecía una mención aparte: mármol, grifería de estilo clásico, una bañera independiente y una amplia ducha que incorporaba todas las comodidades actuales.

Cada noche, durante el servicio de cobertura, encontrábamos la habitación preparada para descansar y alguna pequeña atención. Una de las noches nos encontramos incluso con unos pijamas inspirados en la vestimenta de época, disponibles para usar durante la estadía. Si querías llevártelos como recuerdo, también podías comprarlos.

Habitación Louise de La Vallière con cama de estilo clásico y decoración de época

El spa Louise La Rosée

Situado junto al bosque, el spa Louise La Rosée es otro de los espacios especiales del château. Cuenta con hammam, jacuzzi, ducha sensorial y una carta de masajes y tratamientos faciales y corporales con productos de la firma suiza Valmont.

Entre sus propuestas hay rituales inspirados en personajes de la corte francesa, como Diana de Poitiers, que combinan distintos tratamientos e incluso una experiencia gastronómica.

Durante nuestra estadía, el personal nos explicó que podían preparar las instalaciones si avisábamos con una hora de anticipación.

Lamentablemente, nos tocó una intensa ola de calor y, con esas temperaturas, lo último que teníamos ganas de hacer era entrar en un hammam. Nos quedamos con las ganas de conocerlo, pero también con una excelente excusa para volver.

La pileta y los jardines del château

Con la ola de calor que atravesaba Francia durante nuestra estadía, decidimos cambiar los planes. Teníamos previsto seguir recorriendo los castillos del Valle del Loira, pero preferimos dedicar un día entero a disfrutar del Château Louise de La Vallière.

Y fue una excelente decisión.

Pileta exterior del Château Louise de La Vallière rodeada de jardines

Después de desayunar sin apuro, nos instalamos en los cómodos camastros junto a la pileta, rodeada de jardines y vegetación. Disfrutamos muchísimo entrando y saliendo del agua, tomando algún trago y descansando, sin horarios ni planes para el resto del día.

Algo que notamos especialmente fue la atención del personal: silenciosa, pero siempre presente. Estaban atentos a lo que pudiéramos necesitar, sin interrumpir esa tranquilidad que habíamos ido a buscar.

Cuando empezó a caer el sol, volvimos a la habitación para ducharnos y cambiarnos. Después aprovechamos para pasear por los jardines y tomar un aperitivo en la terraza, disfrutando de las últimas horas de luz antes de ir a cenar.

Jardines geométricos y paisaje de la propiedad

Gastronomía en Château Louise de La Vallière

La gastronomía es otra de las grandes protagonistas de la experiencia en Château Louise de La Vallière. Y no solamente por la calidad de su cocina, sino también por el cuidado de cada detalle: los salones, la vajilla, la iluminación con velas y el personal vestido con trajes inspirados en la corte francesa.

Durante las tres noches que nos alojamos en el château, tuvimos oportunidad de cenar en sus dos restaurantes, L’Amphitryon y Le Pavillon Sévigné. Dos propuestas diferentes, cada una con su personalidad, que disfrutamos muchísimo.

L’Amphitryon: una cena gastronómica en el château

Una de las noches elegimos cenar en L’Amphitryon, el restaurante gastronómico de Château Louise de La Vallière.

Desde que entramos al salón, nos llamó la atención la ambientación: mesas cuidadosamente preparadas, iluminación con velas y un servicio que mantenía el estilo de la corte francesa sin perder naturalidad.

Elegimos un menú de cuatro tiempos, que comenzó con una selección de pequeños bocados y continuó con una entrada, un plato principal y el postre.

La presentación de cada preparación era impecable, pero algo que también nos fascinó fue la vajilla: porcelanas de diferentes estilos, con delicados dibujos y detalles dorados, que cambiaban a medida que avanzaba la cena.

Nos dejamos aconsejar con el vino y la recomendación fue excelente. Entre los platos, la atención del personal y el ambiente del salón, disfrutamos de una noche realmente especial.

L’Amphitryon también recibe comensales que no están alojados en el château, por lo que recomendamos reservar con anticipación.

Interior del restaurante L’Amphitryon con mesas preparadas y decoración histórica

Le Pavillon Sévigné: otra propuesta gastronómica del château

Le Pavillon Sévigné ofrece una experiencia diferente a la de L’Amphitryon, empezando por su ambientación.

Aquí los grandes ventanales dejan entrar la luz natural y la decoración apuesta por colores más suaves. Después de los tonos intensos y la iluminación con velas de L’Amphitryon, el contraste resulta evidente.

También elegimos cenar una de las noches en este restaurante, donde disfrutamos de un menú más breve, pero igualmente cuidado en su presentación y en la atención del personal.

En este mismo salón se sirven los desayunos, que combinan una selección de productos dispuestos en un buffet con otras preparaciones que se pueden pedir a la carta.

Por la mañana, la luz que entra por los ventanales y las vistas hacia el exterior crean un ambiente especialmente agradable para empezar el día sin apuro.

Salón del restaurante Le Pavillon Sévigné con grandes ventanales y mesas preparadas

Le Saint-Évremond: el bar de champagne del château

El château también cuenta con Le Saint-Évremond, un bar de champagne que lleva el nombre del marqués Charles de Saint-Évremond, figura vinculada a la historia de esta bebida en la corte de Luis XIV.

Ubicado en una de las salas más antiguas del castillo, comparte espacio con una biblioteca de estanterías oscuras, libros antiguos y objetos decorativos. Jacques Garcia creó allí una atmósfera íntima, especialmente atractiva con la iluminación de las velas.

Y hay un detalle muy curioso: entre las estanterías de la biblioteca se esconde una puerta que conduce a los baños. Está tan bien integrada en la decoración que, si nadie te lo indica, probablemente pases por delante sin darte cuenta.

Interior de Le Saint-Évremond, bar de champagne del Château Louise de La Vallière

Dónde queda Château Louise de La Vallière

Château Louise de La Vallière se encuentra en Reugny, en pleno Valle del Loira, a pocos kilómetros de Amboise. Su ubicación permite combinar la estadía con visitas a algunos de los castillos más conocidos de la región.

El hotel ofrece diferentes categorías de habitaciones y suites, distribuidas entre el château histórico y otras construcciones de la propiedad.

Si buscás vivir la experiencia de alojarte en un auténtico castillo francés, nuestro consejo es elegir una habitación dentro del edificio principal, tal como hicimos nosotros.

Si estás organizando un viaje por la región, te recomendamos consultar nuestro itinerario por el Valle del Loira en 10 días, donde encontrarás una propuesta de recorrido para conocer sus principales castillos y ciudades.

Nuestra experiencia en Château Louise de La Vallière

A lo largo de nuestros viajes hemos tenido la oportunidad de alojarnos en hoteles extraordinarios, cada uno con su propia personalidad. Y eso también nos ha enseñado a valorar los detalles que hacen la diferencia.

En Château Louise de La Vallière encontramos mucho más que un edificio histórico cuidadosamente restaurado. La ambientación, la gastronomía, la atención del personal y el cuidado de los pequeños gestos consiguieron que disfrutáramos de cada momento de nuestra estadía.

Es un hotel que tiene una identidad muy definida y que consigue mantenerla sin renunciar a la comodidad ni a la calidez del servicio.

Nos fuimos con la sensación de haber vivido una experiencia realmente especial y con la certeza de que, cuando un hotel logra reunir todo eso, deja la vara muy alta para los que vienen después.

Pijamas de inspiración histórica ofrecidos durante la estadía en el château
Estadía en el Château Louise de La Vallière

Y hubo un último detalle que terminó de conquistarnos. El día de nuestra partida, sabiendo que continuaríamos el viaje en auto y que hacía muchísimo calor, nos prepararon unas botellas de agua fresca y unos sándwiches para el camino, todo presentado en una bolsa preciosa que todavía guardo como recuerdo.

Fue una atención sencilla, pero que resume muy bien lo que vivimos durante aquellos tres días: un servicio que estaba pendiente de nosotros incluso cuando ya nos íbamos.