Siempre me acuerdo la primera vez que oí hablar de Honfleur. Fue durante una consulta con mi médico clínico, que además es amigo, mientras le contaba mi viaje por Normandía.
—¿Fuiste a Honfleur? —me preguntó.
No podía creerlo cuando le dije que no.
Por supuesto, llegué a casa y lo primero que hice fue buscar aquel lugar del que me había hablado. Y entonces la que no podía creerlo era yo: había estado a pocos kilómetros de uno de los pueblos más lindos de Normandía y lo había pasado completamente por alto.
Sé —y se lo digo siempre a quienes me consultan por sus viajes— que es imposible conocerlo todo. Siempre va a quedar algo pendiente y pretender abarcar cada lugar suele ser la mejor manera de terminar disfrutando menos.
Pero haberme perdido Honfleur estando tan cerca me parecía imperdonable.
De hecho, esa sensación fue uno de los motivos que años después me llevaron a crear Tramando Viajes. La frustración de volver de un viaje y que alguien me preguntara “¿conociste tal lugar?”, para descubrir que había estado a pasos y ni siquiera sabía que existía.
No quería que a quienes leyeran mi blog les pasara lo mismo.

Más de 20 años después volví a Normandía. Y esta vez Honfleur estaba en el itinerario.
Finalmente conocí aquel puerto de fachadas estrechas reflejándose en el agua, pero también descubrí que detrás de esa postal había mucho más: historia marítima, arte, impresionismo, una arquitectura increíble y una gastronomía extraordinaria.
Por eso, aunque muchos llegan por unas horas, nuestra propuesta es dedicar 2 días a Honfleur.
En este artículo te contamos qué ver, cómo organizar tu recorrido, dónde alojarte y qué conocer en sus alrededores para que no te pase lo que me pasó a mí: estar a pocos kilómetros de Honfleur y volver sin haberlo conocido.
Honfleur: un puerto entre el Sena y el mar
Para entender Honfleur hay que empezar por mirar dónde está. La ciudad se ubica en la costa de Normandía, en la orilla sur del estuario del Sena, justo en el punto donde el gran río francés se encuentra con el Canal de la Mancha.

Al otro lado del estuario está Le Havre y, uniendo ambas orillas, aparece la silueta inconfundible del Pont de Normandie, que desde 1995 forma parte del paisaje de Honfleur.
Esta ubicación privilegiada marcó profundamente su historia. Honfleur fue durante siglos un importante puerto comercial y marítimo, desde donde partieron navegantes y expediciones hacia tierras lejanas.
Uno de los episodios más importantes ocurrió a comienzos del siglo XVII, cuando Samuel de Champlain partió desde Honfleur rumbo a América del Norte. En 1608 fundaría Quebec, estableciendo un vínculo histórico entre este pequeño puerto normando y la futura Canadá francesa.
Siglos después llegaron también los artistas, atraídos por la luz cambiante del estuario, el movimiento del puerto y los paisajes de la costa normanda. Entre ellos estuvieron Eugène Boudin y un joven Claude Monet.
Esa combinación de mar, historia y arte sigue siendo una de las claves para entender Honfleur y los lugares imprescindibles de Normandía.
Antes de empezar tu recorrido por Honfleur
Antes de empezar a recorrer Honfleur, te recomendamos hacer lo mismo que hicimos nosotros: pasar por la Oficina de Turismo y buscar el mapa de la ciudad y la audioguía.
Puede parecer un detalle menor, pero para nosotros hizo una gran diferencia. Fuimos recorriendo las calles mientras escuchábamos las historias de los edificios y lugares que aparecían en el camino, y nos encantó.
La Oficina de Turismo propone un circuito por el casco antiguo de unos 3 kilómetros y 1 hora y media de duración, que pasa por buena parte de los principales lugares históricos de Honfleur.
Nuestro recorrido de dos días será más amplio y tendrá otro ritmo, pero el mapa es una excelente herramienta para orientarte y la audioguía permite entender mejor muchos de esos lugares que, de otro modo, podrías simplemente pasar de largo.

Nuestro consejo: no uses el circuito como una carrera de 90 minutos. Honfleur merece detenerse, entrar en sus iglesias, mirar las fachadas, descubrir sus galerías y, por supuesto, sentarse alguna vez frente al Vieux Bassin.
Qué ver en Honfleur en 2 días: lugares imprescindibles
Aunque los principales lugares que ver en Honfleur pueden conocerse en un día, nuestra recomendación es dedicarle dos. Tendrás tiempo para recorrerla sin apuro, visitar algún museo, disfrutar de su gastronomía y descubrir también los lugares que se alejan del circuito más turístico.
Si solo disponés de un día, no te preocupes: Honfleur es pequeña y podrás conocer buena parte de sus imprescindibles.
Para organizar mejor la visita, conviene saber que su casco histórico se divide en tres sectores con personalidades muy diferentes: Sainte-Catherine, L’Enclos y Saint-Léonard.
El barrio de Sainte-Catherine, nacido alrededor de la iglesia de madera y tradicionalmente vinculado a los marineros; L’Enclos, antiguo corazón fortificado de Honfleur, alrededor del puerto y los graneros de sal; y Saint-Léonard, desarrollado en torno a la iglesia y la plaza del mismo nombre.

A ellos sumaremos algunos lugares que quedan fuera de este núcleo histórico y que, para nosotros, también son imprescindibles para comprender Honfleur.
Vieux Bassin: el corazón de Honfleur
Si hay una imagen que identifica a Honfleur es la del Vieux Bassin, el antiguo puerto rodeado de estrechas casas de fachadas de piedra, madera y pizarra que se reflejan sobre el agua.
El puerto que vemos actualmente fue creado en el siglo XVII, durante las reformas impulsadas por Colbert, sobre el antiguo puerto de varadero. Desde entonces, se convirtió en el verdadero corazón de la ciudad.
Uno de sus laterales más característicos es el Quai Sainte-Catherine, donde las casas parecen competir en altura y estrechez. Algunas alcanzan seis o siete pisos y forman esa fachada irregular que hace tan reconocible al puerto.
Pero el Vieux Bassin no es un lugar para mirar una vez y seguir caminando. Vale la pena rodearlo completo, cruzar de una orilla a otra y detenerse a observar cómo cambia la perspectiva.

Durante el día está lleno de movimiento, con terrazas, restaurantes y visitantes. Al atardecer, cuando las fachadas comienzan a reflejarse sobre el agua y la luz se vuelve más suave, aparece otra de las razones por las que Honfleur fascinó durante tanto tiempo a los artistas.
💡 Nuestro consejo: volvé al Vieux Bassin en distintos momentos del día. Si te alojás en Honfleur, aprovechá especialmente las primeras horas de la mañana o el final de la tarde, cuando la ciudad recupera un ritmo mucho más tranquilo.
Sainte-Catherine: el antiguo barrio de los marineros
El barrio Sainte-Catherine es probablemente el sector más pintoresco y animado de Honfleur. Nació como el antiguo barrio de los marineros y todavía conserva buena parte de su trazado medieval, con pequeñas calles adoquinadas y antiguas casas.
Es también una de las mejores zonas para caminar sin rumbo, entre galerías de arte, tiendas, restaurantes y cafeterías.
Iglesia Sainte-Catherine: una iglesia construida como un barco
A pocos pasos del Vieux Bassin se encuentra uno de los edificios más sorprendentes de Honfleur: la iglesia Sainte-Catherine, construida íntegramente en madera y considerada la iglesia de madera más grande de Francia.
Su historia comienza en el siglo XV, después de la Guerra de los Cien Años. Honfleur necesitaba una nueva iglesia y fueron los carpinteros navales de la ciudad quienes la construyeron acostumbrados a armar barcos mucho más que edificios religiosos.
Sainte-Catherine es, además, uno de los edificios más singulares del patrimonio religioso de Normandía, una región donde iglesias, catedrales y antiguas abadías permiten recorrer buena parte de su historia.

Levantá la vista hacia el techo: la estructura de madera recuerda al casco de un barco invertido. La iglesia tiene además dos naves paralelas, construidas en diferentes momentos, que le dan un aspecto muy particular.
Hay otra curiosidad que probablemente llame tu atención antes incluso de entrar: el campanario está separado de la iglesia.
Se encuentra frente al templo, sobre la antigua casa de los clérigos, una solución que permitía mantener el peso de las campanas alejado de la estructura principal de madera. Actualmente alberga el Museo de Arte Religioso.

💡 Nuestro consejo: no dejes de entrar. El interior permite comprender realmente aquello que hace única a Sainte-Catherine: una iglesia construida con la madera, las técnicas y el conocimiento de una ciudad que durante siglos vivió mirando al mar.
Callecitas imperdibles del casco histórico de Honfleur
Gran parte del encanto de Honfleur está simplemente en pasear por sus callejuelas. Alrededor del Vieux Bassin se extiende un pequeño entramado de calles empedradas, casas antiguas, galerías de arte, restaurantes y cafeterías que invitan a caminar sin demasiado rumbo.
Desde la Place Sainte-Catherine podés recorrer la Rue des Lingots, una de las calles más características del centro histórico, y continuar por la Rue de l’Homme de Bois y la Rue Haute, entre antiguas fachadas, pequeños comercios y galerías.
También vale la pena perderse por la Rue du Dauphin y acercarse hasta la Place du Puits, dos de los rincones incluidos en el recorrido histórico propuesto por la Oficina de Turismo.
Pero más que seguir un recorrido exacto, nuestro consejo es dejar un rato libre para caminar. Honfleur es pequeña y parte de su encanto está justamente en doblar una esquina, descubrir una fachada que no esperabas o detenerte en alguna de sus tiendas y cafés.

Y prestá atención a los detalles: entre estas calles se esconden algunos edificios y comercios históricos que merecen una mirada especial.
Uno de esos edificios es la antigua Pharmacie du Passocéan, en Place Hamelin, una farmacia histórica que funcionó durante 178 años hasta su cierre en 2018, donde creció Alphonse Allais, escritor y humorista nacido en Honfleur, cuyo padre era farmacéutico.
Pero hay un detalle que nos encanta por su relación con la historia marítima de Honfleur: en los años 1920 se comercializaba aquí un remedio contra el mareo cuya antigua publicidad todavía puede verse en la fachada.
Barrio de L’Enclos
L’Enclos fue el antiguo corazón fortificado de Honfleur y todavía conserva algunos de los edificios que mejor permiten comprender la importancia marítima y comercial que tuvo la ciudad durante siglos.
La Lieutenance
En uno de los extremos del Vieux Bassin se encuentra La Lieutenance, uno de los edificios más reconocibles de Honfleur y una de las huellas que quedan de la antigua ciudad fortificada.
Su nombre recuerda la función que tuvo desde el siglo XVII, cuando el edificio se convirtió en residencia del Lieutenant du Roi, representante del rey en la ciudad.
Pero lo más interesante es su ubicación. La Lieutenance se encuentra junto a la antigua puerta de Caen, uno de los accesos a Honfleur cuando la ciudad todavía estaba protegida por murallas.
Hoy el edificio alberga el CIAP, Centre d’Interprétation de l’Architecture et du Patrimoine, un espacio dedicado a explicar la evolución urbana y arquitectónica de Honfleur y la importancia que tuvo el puerto en su desarrollo.

💡 Nuestro consejo: aunque no visites el interior, detenete a observar La Lieutenance desde ambos lados. Su posición entre el Vieux Bassin y el Avant-Port permite entender por qué este lugar fue durante siglos uno de los puntos estratégicos de Honfleur.
Quai Saint-Étienne y la iglesia Saint-Étienne
El Quai Saint-Étienne es uno de esos rincones donde Honfleur vuelve a cambiar de aspecto. Más tranquilo que el Quai Sainte-Catherine, forma parte del antiguo barrio de L’Enclos y conserva algunos de los edificios históricos más interesantes de la ciudad.
Entre ellos se destaca la iglesia Saint-Étienne, construida en el siglo XIV y considerada la iglesia más antigua de Honfleur. Situada junto al Vieux Bassin, su fachada de piedra y entramado de madera recuerda inmediatamente que estamos en una ciudad profundamente ligada al mar.
La iglesia está desacralizada y actualmente alberga el Musée de la Marine, dedicado al pasado marítimo de Honfleur. En su interior se conservan maquetas, grabados y objetos relacionados con la pesca, la construcción naval y el comercio de los siglos XVIII y XIX.
Manoir y Cour de Roncheville
A pocos pasos del Quai Saint-Étienne se esconde uno de los rincones que más nos gustaron del barrio de L’Enclos: la Cour de Roncheville. Basta atravesar su entrada para dejar atrás por un momento el movimiento del puerto y encontrarse con un pequeño patio cargado de historia.
El edificio actual del Manoir de Roncheville fue construido hacia 1470 por el almirante Louis de Bourbon, aunque anteriormente existía aquí una residencia perteneciente a la familia Bertan, vizcondes de Roncheville y señores de Honfleur.

Su historia volvió a cruzarse con el mar durante el siglo XVI, cuando varios armadores se instalaron en el edificio y lo fueron adaptando a sus necesidades, incorporando ampliaciones y espacios destinados al almacenamiento de mercancías.
Hoy la Cour de Roncheville conserva una atmósfera completamente diferente a la del cercano Vieux Bassin. En el antiguo conjunto funcionan galerías de arte —una tradición que encaja perfectamente con la identidad artística de Honfleur— y el propio manoir está protegido como Monumento Histórico.

💡 Nuestro consejo: entrá en la Cour de Roncheville. Es fácil concentrarse en los grandes atractivos de Honfleur y pasar de largo, pero para nosotros fue uno de esos pequeños rincones que terminan quedando entre los mejores recuerdos de una ciudad.
Place Arthur Boudin
A pocos pasos de la Cour de Roncheville se encuentra la Place Arthur Boudin, una pequeña plaza que merece detenerse a disfrutar y no simplemente atravesar camino hacia los Greniers à Sel.
Rodeada de antiguas fachadas, galerías, restaurantes y terrazas con mesas al aire libre, nos pareció uno de los rincones más agradables del barrio de L’Enclos y un lugar perfecto para hacer una pausa durante el recorrido.
Tiene además ese ambiente que tanto nos gustó de Honfleur: animado, pero al mismo tiempo acogedor, con restaurantes ocupando buena parte de la plaza y las construcciones históricas como telón de fondo.

Y una curiosidad: aunque estando en Honfleur resulte inevitable pensar en el pintor Eugène Boudin, la plaza no está dedicada a él, sino a Arthur Boudin, quien fue director del antiguo colegio de la ciudad.
💡 Nuestro consejo: guardá esta plaza en el mapa también como posible lugar para almorzar o cenar. Más adelante, en nuestro apartado de gastronomía, te contamos cuáles fueron los restaurantes que probamos y cuáles recomendamos.
Los Greniers à Sel
Muy cerca de la Place Arthur Boudin se encuentran los Greniers à Sel, dos enormes edificios que recuerdan la época en que la pesca y el comercio marítimo eran fundamentales para la economía de Honfleur.
Fueron construidos en 1670. Originalmente eran tres y podían almacenar hasta 10.000 toneladas de sal, utilizada principalmente para conservar el bacalao durante las largas campañas de pesca en los bancos de Terranova.
Y hay dos detalles de su construcción que nos encantan porque vuelven a conectar con la historia de la ciudad: buena parte de sus piedras proceden de las antiguas murallas de Honfleur y sus enormes estructuras de roble fueron realizadas por carpinteros navales.

La sal estaba además sometida a la gabelle, el antiguo impuesto francés sobre este producto, de ahí la necesidad de disponer de grandes depósitos donde almacenarla y controlarla.
Hoy sobreviven dos de aquellos tres graneros y ya no almacenan sal: se utilizan para exposiciones, conciertos y otros eventos culturales, por lo que el interior no está abierto permanentemente a las visitas.
💡 Nuestro consejo: aunque estén cerrados cuando pases, acercate igualmente. Sus dimensiones ayudan a imaginar la importancia que tuvieron la pesca del bacalao y el comercio marítimo en la historia de Honfleur.
Rue de la Ville
Más allá de sus monumentos históricos, parte del encanto de L’Enclos está en recorrer sus calles. Una de las más animadas es la Rue de la Ville, que atraviesa el antiguo barrio entre pequeñas tiendas, comercios, bares y restaurantes.
Es una de esas calles que probablemente recorras más de una vez durante tu estadía en Honfleur y un buen lugar para detenerte a mirar vidrieras, comprar algún recuerdo o simplemente disfrutar del ambiente.
No hace falta buscar aquí un gran monumento: la Rue de la Ville forma parte de esos lugares que se disfrutan justamente por la vida que tienen y que hacen que L’Enclos sea, para nosotros, uno de los barrios con más encanto de Honfleur.
Barrio Saint-Léonard
El barrio Saint-Léonard se extiende alrededor de la iglesia y la plaza del mismo nombre, en uno de los sectores históricos de Honfleur que conserva un ambiente algo diferente al del Vieux Bassin.
Es un barrio para recorrer con calma, entre antiguas calles, pequeñas plazas y rincones vinculados a la vida cotidiana de la ciudad. Aquí encontraremos la iglesia Saint-Léonard y su antiguo lavadero.
Iglesia Saint-Léonard
La iglesia Saint-Léonard domina la plaza del mismo nombre y es el principal monumento de este antiguo barrio de Honfleur.
Los primeros testimonios de una iglesia en este lugar se remontan a 1186, pero aquel edificio sufrió sucesivas destrucciones y reconstrucciones a lo largo de los siglos. Entre ellas, la provocada durante la Guerra de los Cien Años.
La iglesia que vemos actualmente permite leer parte de esa historia en su propia arquitectura. La fachada y el primer tramo de la nave corresponden a la reconstrucción realizada entre finales del siglo XV y comienzos del XVI.
No dejes de admirar su fachada de estilo gótico flamígero, ricamente esculpido, uno de los elementos más antiguos y llamativos que conserva el edificio. Corona la iglesia un campanario octogonal, construido en 1760 y visible desde distintos puntos del barrio.

Esa combinación de elementos de distintas épocas es precisamente una de las particularidades de Saint-Léonard: sus sucesivas reconstrucciones quedaron escritas en la arquitectura de la iglesia.
Lavoir Saint-Léonard: el antiguo lavadero de Honfleur
Frente a la iglesia está uno de los rincones más originales de Honfleur: el Lavoir Saint-Léonard, el lavadero más antiguo que se conserva en la ciudad.
Alimentado por las aguas procedentes de las fuentes de la Côte Vassal, durante siglos formó parte de la vida cotidiana del barrio, cuando los lavaderos públicos eran el lugar usado para lavar la ropa.
El que vemos actualmente fue restaurado en 1807, durante el mandato del alcalde Michel Lion Dumontry. Una piedra que todavía se conserva junto al lavadero recuerda aquella restauración.
💡 Nuestro consejo: acercate hasta el borde y mirá el lavadero desde distintos ángulos. Es uno de esos pequeños lugares que ayudan a imaginar cómo transcurría la vida diaria en Honfleur.

Museos de Honfleur: arte, música e historia marítima
Si vas a pasar dos días en Honfleur, quizás quieras reservar algunas horas para visitar alguno de sus museos. La ciudad tiene varias propuestas muy diferentes entre sí, por lo que nuestra recomendación es elegir según tus intereses.
El Musée Eugène Boudin es, para nosotros, el más interesante por su relación con la historia artística de Honfleur. Sus colecciones permiten descubrir la obra de Boudin y de otros artistas que encontraron en la luz y los paisajes del estuario una fuente de inspiración.
Las Maisons Satie, instaladas en las casas donde nació el compositor Erik Satie, ofrecen una propuesta completamente diferente: un recorrido escenográfico y musical bastante particular por su universo creativo.
Para profundizar en el pasado de la ciudad están el Musée de la Marine, ubicado en la antigua iglesia Saint-Étienne, y el Musée d’Ethnographie, dedicado a la vida cotidiana, los antiguos oficios y las tradiciones de Honfleur. Ambos forman parte de los Musées du Vieux Honfleur.

Cuando pases por el edificio del Musée d’Ethnographie, podrás ver un tipo de construcción, conocido como encorbellement, donde se ganaba superficie habitable haciendo avanzar los pisos superiores sobre la calle.
Según aprendimos en la audioguía durante nuestro recorrido por Honfleur, había además una razón económica: los impuestos sobre las viviendas se calculaban en función de la superficie ocupada en la planta baja. Por eso, ampliar los pisos superiores permitía disponer de más espacio sin aumentar la superficie sobre la que se tributaba.
Honfleur y el impresionismo
Para entender por qué Honfleur aparece tantas veces ligada al impresionismo hay que volver a mirar su paisaje: el puerto, el agua y, sobre todo, la luz cambiante del estuario del Sena.
Una figura fundamental fue Eugène Boudin, nacido en Honfleur en 1824. Fascinado por los cielos y los cambios atmosféricos, convirtió la pintura al aire libre en una parte esencial de su trabajo y terminó siendo conocido como el “rey de los cielos”.
En 1858, Boudin convenció a un jovencísimo Claude Monet de salir a pintar directamente frente al paisaje. Años después, Monet reconocería la importancia que aquel encuentro tuvo en su formación como pintor.
Pero había otro lugar fundamental en esta historia: la Ferme Saint-Siméon, una antigua posada situada en las alturas de Honfleur, con vistas hacia el estuario.

Entre 1850 y 1875 se convirtió en lugar de encuentro de algunos de los grandes paisajistas de la época. Por allí pasaron Boudin, Monet, Jongkind, Courbet, Corot y otros artistas que pintaban juntos los paisajes de Honfleur y sus alrededores.
Aquellas reuniones y la búsqueda de una pintura realizada directamente frente a la naturaleza formarían parte del camino que, algunos años después, desembocaría en el impresionismo.
Jardin des Personnalités
Después de recorrer el centro histórico, el Jardin des Personnalités ofrece un paseo completamente diferente. Se extiende junto al estuario del Sena, sobre unas 10 hectáreas de antiguos terrenos pantanosos recuperados como espacio verde.
A lo largo del recorrido aparecen pequeños jardines con bustos de personajes vinculados de alguna manera con Honfleur. Muchos ya nos resultan conocidos: Eugène Boudin, Claude Monet, Erik Satie y Samuel de Champlain, entre otros.
Es una forma entretenida de reencontrarse con algunos de los protagonistas que fueron apareciendo durante nuestra visita y, al mismo tiempo, disfrutar de una zona mucho más abierta y tranquila que las calles del centro.

💡 Nuestro consejo: no lo consideramos uno de los grandes imprescindibles de Honfleur, pero si disponés de dos días es un paseo agradable para sumar, especialmente con buen tiempo.
Si querés continuar caminando, desde esta zona podés seguir bordeando el estuario hasta la Plage du Butin, la playa de Honfleur, situada aproximadamente a un kilómetro del centro.
Côte de Grâce: Honfleur desde las alturas
Después de recorrer el puerto y los barrios históricos, vale la pena alejarse del centro y subir hasta la Côte de Grâce. Aquí aparece una Honfleur completamente diferente, rodeada de verde y con algunas de las mejores vistas sobre la ciudad y el estuario del Sena.
Además, esta zona vuelve a reunir dos historias que acompañaron nuestro recorrido desde el comienzo: la de los marineros, profundamente ligados a Notre-Dame-de-Grâce, y la de los artistas, que encontraron en estas alturas uno de sus lugares preferidos para contemplar y pintar el paisaje.
Notre-Dame-de-Grâce: la capilla de los marineros
En lo alto de la Côte de Grâce se encuentra Notre-Dame-de-Grâce, una pequeña capilla profundamente vinculada a la historia marítima de Honfleur.
El edificio actual fue levantado a comienzos del siglo XVII sobre el lugar donde existía una capilla anterior, destruida por un deslizamiento del terreno. Durante siglos, los marineros acudieron hasta aquí para encomendarse a la Virgen antes de partir al mar o agradecer su regreso.
Esa relación todavía puede verse en el interior. Maquetas de barcos, placas y numerosos exvotos recuerdan a generaciones de navegantes y convierten a Notre-Dame-de-Grâce en mucho más que una pequeña iglesia en las afueras del centro.

Mont-Joli: una de las mejores vistas de Honfleur
Muy cerca de Notre-Dame-de-Grâce se encuentra el Mont-Joli, uno de nuestros miradores preferidos de Honfleur y un lugar que sorprendentemente suele quedar fuera de muchos recorridos por la ciudad.
Desde lo alto podrás contemplar Honfleur desde una perspectiva completamente diferente: los tejados de la ciudad, el estuario del Sena, Le Havre en la orilla opuesta y la enorme silueta del Pont de Normandie atravesando el paisaje.
Es también una buena oportunidad para comprender geográficamente todo aquello que fuimos descubriendo durante la visita: Honfleur, el Sena, el mar y el puerto forman parte de una misma historia.

💡 Nuestro consejo: si podés elegir el momento, subí con buena visibilidad y, mejor todavía, hacia el final de la tarde. La luz sobre el estuario hace que el panorama sea todavía más especial.
Mapa de Honfleur

Qué ver en los alrededores de Honfleur
La ubicación de Honfleur permite utilizarla también como base para descubrir algunos de los lugares más interesantes de esta zona de Normandía. Nosotros aprovechamos nuestra estancia para visitar Le Havre y Étretat, regresando a Honfleur al final del día.
Si estás organizando un viaje más amplio por la región, en nuestro itinerario por Normandía encontrarás una propuesta completa para combinar Honfleur con otros lugares imprescindibles.
Le Havre
Al otro lado del estuario del Sena, Le Havre ofrece un contraste sorprendente con Honfleur. Su arquitectura reconstruida por Auguste Perret después de la Segunda Guerra Mundial, la iglesia Saint-Joseph y su patrimonio reconocido por la UNESCO justifican dedicarle varias horas. Desde Honfleur se llega cruzando el espectacular Pont de Normandie.

Étretat
Las famosas falaises d’Étretat, en la Côte d’Albâtre, son una de las grandes maravillas naturales de Normandía. Se encuentran a unos 45 kilómetros de Honfleur y nosotros les dedicamos una excursión durante nuestra estancia.
Deauville y Trouville-sur-Mer
Hacia el oeste comienza la Côte Fleurie, donde Deauville y Trouville-sur-Mer forman una excelente excursión para descubrir dos históricas localidades balnearias normandas. Deauville está a solo unos 15 kilómetros de Honfleur.
Pays d’Auge
Si preferís cambiar la costa por el paisaje rural, podés adentrarte en el Pays d’Auge, tierra de casas con entramado de madera, manzanos, caballos y algunos de los grandes productos gastronómicos de Normandía. Beuvron-en-Auge, a unos 45 kilómetros, puede ser un excelente punto de partida.
Otra forma de recorrer los alrededores de Honfleur
Si preferís conocer estos lugares de una manera diferente, podés recorrer Honfleur y parte de la Côte Fleurie en una moto con sidecar de estilo retro.
La excursión dura unas dos horas y combina algunos de los lugares que mencionamos en esta guía, como Notre-Dame-de-Grâce, el mirador de Mont-Joli, el Quai Sainte-Catherine y el Vieux Bassin, con un recorrido por Trouville-sur-Mer y Villerville.

Ver recorrido en sidecar por Honfleur y la Côte Fleurie
Gastronomía de Honfleur: sabores de Normandía
La gastronomía es otra muy buena razón para quedarse más de unas horas en Honfleur. Su ubicación entre el mar y una de las grandes regiones gastronómicas de Francia hace que en sus mesas se encuentren productos del puerto y algunos de los sabores más característicos de Normandía.
Pescados y mariscos tienen un protagonismo especial. Honfleur conserva un puerto pesquero activo y parte de sus capturas llegan directamente a los mercados y restaurantes de la ciudad.
Pero también aparecen los grandes productos normandos: quesos, manteca y crema, manzanas, sidra y calvados. Una cocina generosa, sabrosa y muy ligada al territorio.
Si disfrutás de la gastronomía tanto como nosotros, reservá tiempo para comer bien. Honfleur tiene muchísimos restaurantes y, durante nuestra estancia, probamos dos propuestas diferentes que realmente nos encantaron.
Qué comer en Honfleur: platos y productos típicos
Entre los productos del mar, buscá especialmente ostras, mejillones, pescados y coquilles Saint-Jacques, uno de los grandes productos de la costa normanda. La temporada y la pesca del día tienen bastante que decir sobre lo que encontrarás en las cartas.
También vale la pena probar los grandes quesos de la región, como Camembert, Livarot, Pont-l’Évêque y Neufchâtel, además de preparaciones en las que aparecen con frecuencia la manteca y la crema normandas.
Y después está la manzana, otra protagonista absoluta de Normandía. Aparece en postres como la tarte Tatin, pero también en dos bebidas emblemáticas: la sidra y el calvados, el aguardiente de manzana normando.
💡 Nuestro consejo: más que buscar un único “plato típico de Honfleur”, aprovechá para probar productos normandos y pescados o mariscos locales.
Restaurantes recomendados en Honfleur
La Lieutenance: cocina francesa junto a Sainte-Catherine
En pleno barrio Sainte-Catherine, La Lieutenance fue una de nuestras elecciones para comer en Honfleur. Es un restaurante gastronómico, pero con un ambiente animado y distendido, ideal si buscás comer muy bien sin necesidad de una experiencia demasiado formal.
La carta combina productos del mar con clásicos de la cocina francesa. Yo elegí una langosta gratinada y una tarte Tatin, mientras que Diego probó las ostras de Normandía y el bife a la Rossini.
Todo estuvo excelente, tanto la comida como el servicio, y acompañamos los platos con un muy buen vino de Burdeos. Nos pareció una excelente opción para disfrutar de la gastronomía francesa en pleno centro histórico.

L’Assiette Normande: ambiente más íntimo en L’Enclos
En la Rue de la Ville, dentro del barrio de L’Enclos, encontramos una propuesta diferente. L’Assiette Normande es un pequeño restaurante bistronómico, más íntimo y refinado, con una sala delicada y una atención especialmente personalizada.
Nuestra cena comenzó con pulpo grillado con alcauciles y papas rotas y continuó con un magret de canard, acompañado por su jugo de carne. Para terminar, elegimos una panna cotta.
También aquí la cocina fue excelente, el servicio impecable y acompañamos la cena con otro gran vino de Burdeos. Pero lo que terminó de conquistarme fue la atmósfera: es uno de esos lugares donde la comida se disfruta sin apuro.
Dónde alojarse en Honfleur
Durante nuestra estancia elegimos el Manoir des Impressionnistes, un pequeño hotel situado en las afueras del centro de Honfleur, rodeado de jardines y muy cerca del estuario del Sena.
El lugar es realmente precioso. Una antigua mansión normanda, con muchísimo encanto y una atmósfera que encaja perfectamente con el paisaje y la historia artística que venimos descubriendo a lo largo de esta guía.
También acertamos con la habitación: amplia, elegante y con ese estilo clásico que buscábamos al elegir el hotel. Desde el punto de vista del edificio, el entorno y el alojamiento, la experiencia cumplió ampliamente nuestras expectativas.
Sin embargo, el servicio nos dejó sensaciones algo más tibias. La atención fue correcta, pero esperábamos un trato algo más cuidado y personalizado para un hotel de esta categoría. Tampoco el desayuno nos pareció estar a la altura del resto de la propuesta: resultó bastante limitado.

¿Lo recomendaríamos? Sí, pero con algunas reservas. Es una opción preciosa si priorizás alojarte en un lugar con carácter, tranquilo y alejado del movimiento del centro. En nuestro caso, sin embargo, la experiencia global no terminó de resultar tan especial como esperábamos.
💡 A tener en cuenta: si preferís salir del hotel y tener restaurantes, tiendas y el Vieux Bassin a pocos pasos, probablemente te resulte más práctico alojarte en el centro histórico.
Información práctica para visitar Honfleur
Cuánto tiempo dedicar a Honfleur
Aunque los principales lugares de Honfleur pueden recorrerse en un día, nuestra recomendación es dedicarle dos y quedarse al menos una noche.
Así tendrás tiempo para recorrer sus tres barrios históricos sin apuro, visitar algún museo, subir hasta la Côte de Grâce, disfrutar de su gastronomía y conocer la ciudad cuando disminuye el movimiento de quienes llegan solamente por el día.
Cómo llegar a Honfleur
La forma más cómoda de llegar a Honfleur y recorrer sus alrededores es en auto. Desde París son unos 192 kilómetros y el trayecto por la autopista A13 demora aproximadamente dos horas.
Honfleur no tiene estación de tren. Las estaciones más cercanas se encuentran en Trouville-Deauville, Le Havre y Pont-l’Évêque, desde donde deberás continuar en transporte público, taxi o auto.
💡 Si estás en París y preferís visitar Honfleur sin alquilar auto, otra posibilidad es hacerlo con una excursión organizada. Esta propuesta combina en el mismo día los acantilados de Étretat y Honfleur, con unas tres horas de tiempo libre en cada destino para recorrerlos por tu cuenta.
👉 Excursión a Étretat y Honfleur desde París
Dónde estacionar en Honfleur
Si llegás en auto, nuestro consejo es estacionarlo y recorrer el centro histórico a pie. Honfleur dispone de varios parkings alrededor del casco antiguo, por lo que no es necesario entrar con el auto en las pequeñas calles del centro.
Entre las opciones más prácticas se encuentran los estacionamientos de Bassin de l’Est y Bassin du Centre, aunque las tarifas y condiciones varían según el sector y pueden modificarse.
Un dato especialmente útil si te alojás fuera del centro es que varias zonas de estacionamiento de pago son gratuitas durante la noche. Nosotros aprovechamos esta posibilidad para volver al centro a cenar sin tener que preocuparnos por el costo del parking.
💡 Nuestro consejo: antes de dejar el auto, revisá siempre el horario indicado en el parquímetro o la señalización del estacionamiento. Las condiciones no son iguales en todos los sectores de Honfleur y han sufrido cambios recientemente.
Honfleur en auto o con un tour organizado
Sabés que a nosotros nos encanta viajar en auto. Nos da libertad para organizar los tiempos, parar donde queremos y llegar a pequeños pueblos y rincones que muchas veces quedan fuera de los recorridos tradicionales.
Para este viaje también elegimos hacerlo así. Nosotros alquilamos el auto en esta plataforma comparadora, que suele ofrecer buenos precios y condiciones claras, y recorrimos Normandía y el Valle del Loira a nuestro ritmo.
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Pero entendemos perfectamente que no todo el mundo quiera manejar o dedicar tiempo a organizar traslados, hoteles y recorridos. Si preferís tener la logística resuelta, desde París existen circuitos organizados de varios días que combinan algunos de los lugares más importantes de Normandía y el Valle del Loira.
Hay distintas alternativas según el tiempo del que dispongas: un recorrido de 2 días por Normandía, incluyendo Saint-Malo; una propuesta de 2 días por Mont-Saint-Michel y los castillos del Loira; o un circuito más completo de 3 días por Normandía y el Valle del Loira, que suma también Chenonceau y Chambord.
Son una alternativa especialmente interesante si estás alojado en París, disponés de pocos días o simplemente preferís viajar sin auto. El ritmo será más intenso y tendrás menos tiempo en cada lugar que haciendo el recorrido por tu cuenta, pero a cambio tendrás resueltos los principales traslados y buena parte de la organización.
👉 Tour de 2 días por Normandía desde París
👉 Tour de 2 días por Mont-Saint-Michel y los castillos del Loira
👉 Tour de 3 días por Normandía y el Valle del Loira
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