Hacía muchísimo tiempo que quería conocer Dresde o Dresden en alemán. Mis padres me habían hablado desde siempre de esta lindísima ciudad a la que llaman la Florencia del Elba, por el patrimonio cultural que tiene.

Por esto decidimos alojarnos en un hotel que le hiciera honor a tan encantadora ciudad. Elegimos el Taschenberpalais Kempinski. ¡Quedamos encantados! Te cuento por qué.

Ubicación del hotel.

 

En pleno centro histórico de Dresden y a sólo pasos de las visitas más emblemáticas de la ciudad. El Zwinger, la Ópera Semper y la Frauenkirche (Iglesia de Nuestra Señora).

 

Cómo llegar al Taschenberpalais Kempinski.

 

Si llegás en auto, tenés que seguir las señales que indican “Hotel Route B” y te van a dirigir directamente al hotel. Salís de la autopista A4 en Dresden Altstadt y seguís la Ostra Allee. Muy cerca del famoso Palacio Zwinger a mano izquierda.

Para el caso de que llegués en tren, la estación principal de Dresden está a unos 3,5 kilómetros del hotel. Podés tomar el tranvía 11 en dirección Zschernitz-Postplatz. El recorrido lleva unos 8 minutos.

Otros medios de transporte que te llevan al hotel son los tranvías 1,2,4,8,9,11 y 12 y los buses 64 y 94 a la parada Postplatz. Y los tranvías 1,2 y 4 a la parada Neumarkt.

El aeropuerto internacional de Dresden está aproximadamente a 10 kilómetros del hotel. En un taxi llegás en 20 minutos a un costo de cerca de 30€.

 

El hotel Taschenberpalais Kempinski

 

Este elegante hotel de 5 estrellas nos enamoró nada más llegar. Es un palacio que fue construido en el siglo XVIII por Augusto el Fuerte, como muestra de amor a su amante.

Como fue recientemente restaurado tiene esa mezcla de edificio histórico y elegante con toda las comodidades y servicios de un hotel super moderno. ¡Amo este tipo de hoteles!

Su staff es sumamente amable y nos recibió desde un primer momento con muestras de atención e intentando por todos los medios hacer de nuestra estadía algo especial.

La habitación resultó de un tamaño amplio con todas las comodidades para un hotel de su categoría y con detalles de muy buen gusto.

 

El desayuno lo sirven en el patio interno que es una delicia para los sentidos. Tranquilidad, amabilidad y gran calidad en todos los productos que se ofrecen para enfrentar el día.

 

Los restaurantes del hotel

 

Un capítulo aparte merece la variedad y nivel de los restaurantes que pertenecen al hotel. Hay para todos los gustos culinarios y para todos los presupuestos. Pensá que el hotel ocupa casi toda la manzana. Así que es un placer ir de un lado a otro buscando la opción donde comer o tomar un café.

 

Restaurant Intermezzo

En este lugar divino donde te conté que sirven el desayuno, a la noche también podés comer platos de estilo mediterráneo. Es buffet o a la carta y el código de vestimenta es elegante sport.

 

Palais Bistro

Oh la lá. Comida francesa para disfrutar a la hora de almozar o a la noche cuando volvés cansado de todos tus paseos o como fue nuestro caso, después de ir a la Ópera Semper. El ambiente de este lugar te va a transportar a Francia.

 

Café Vestibül

En este café se sirve las masas caseras sajonas en un entorno soñado. Justo en frente de una escalera barroca que es digna de fotografiar, ya que fue diseñada por un famoso arquitecto del siglo XIX Daniel Pöppelmana.

Ideal para tomar un café o te con masas, scons y tortas que son realmente una exquisitez.

 

Karl May Bar

Está inspirado en el famoso Oak Room de New York. Decorado con paneles de madera y sillones de cuero colorado tiene todo el ambiente. ¡Podés tomar lo que quieras! Gran variedad de cocktails y whiskys. Si te gustan esas bebidas, ese lugar es para vos.

 

Todavía hay más

 

El hotel tiene pileta cubierta, spa de lo más completo y gimansio. Con tantas cosas para hacer apenas conocí la pileta y ni hablar de los servicios de spa.

El hecho de que no haya tenido tiempo para disfrutar del spa no quiere decir que no haya ido a mirotear por ahí. Masajes, tratamiento para la cara y el cuerpo. Pero era eso o visitar el Zwinger. En este caso, ganó la cultura 😉

Es que sólo fuimos por dos días. Pero te aseguro que tanto la ciudad como el hotel hacen que te quieras quedar por una larga temporada.

En esta foto nos prepárabamos para asistir a una función en la Ópera Semper que queda nada más cruzar el hotel.

 

 

Para reservar en este hotel, seguí este enlace: Hotel Taschenberpalais Kempinski.

 

 

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